Coopertoners

martes, 22 de enero de 2013

Los (otros) diez mejores discos del año


LOS DESCONOCIDOS DEL POP Y EL ROCK DEL 2012


Como el asesino que siempre regresa al lugar del crimen, con cada cambio de año llega el turno de toda clase de podios dentro del mundo del rock y el pop. Con la selección de largas y variadas listas de discos se intenta resumir y rescatar lo mejor de los doce meses que pasaron, entre los que se suelen ver nombres conocidos y –por suerte– también otros que no lo son tanto. Una vez más rastrillamos los elegidos de los medios más representativos del mundo musical internacional para repasar coincidencias, compartir curiosidades y rescatar esos tesoros ocultos detrás de los más destacados.


Ondatrópica

Ondatrópica
A la manera del Buena Vista Social Club cubano, Ondatrópica reúne a un auténtico seleccionado de varias generaciones de intérpretes de los ritmos más clásicos de la música colombiana para crear una obra que sirva para recuperar su historia. Concebido por el músico bogotano Mario Galeano junto al productor británico Will Holland (Quantic), fue un proyecto desarrollado por el British Council para presentar un espectáculo a mediados del año pasado en Londres. Grabado en Medellín, su resultado terminó excediendo los objetivos, y el disco resultante terminó ganándose un lugar entre los mejores del año en el rubro músicas del mundo, tanto en Francia como Gran Bretaña, gracias a su ritmo irresistible y también a canciones inmortales como “Dos lucecitas”.

Father John Misty

Fear Fun
Una década lamiendo sus heridas y pretendiendo buscar la verdad bajo la forma de canciones es lo que necesitó J. Tillman antes de poder encontrar una nueva voz –profunda, además, en muchos sentidos– bajo el nombre de Father John Misty. Algo que logró, ha contado más de una vez, subiéndose a una camioneta en Seattle con una cantidad de hongos suficiente para voltear a un caballo, y manejando sin rumbo, buscando un lugar donde escribir una novela. “Corrí por la ruta, con mis pantalones a la altura de la rodilla, gritando”, canta Tillman en “I’m Writing a Novel”, uno de los admirables temas del disco por el que abandonó su puesto de baterista de Fleet Foxes, cambió la lluvia por el sol de Laurel Canyon y de la mano de Jonathan Wilson descubrió un mundo nuevo.

Julia Holter

Ekstasis
Hay algo mágico y etéreo en la obra de esta cantante, compositora y multiinstrumentista de Los Angeles, que con su segundo trabajo se ha ganado comparaciones con Laurie Anderson, Kate Bush o Stereolab, colándose en las listas de los mejores del año pese al carácter experimental de su música. Hija de un músico que llegó a tocar con Pete Seeger y una eminente historiadora, Holter se graduó en composición en CalArts, y parece poner en funcionamiento todos sus conocimientos académicos para perseguir la canción, pero sin preocuparse por alcanzarla. El resultado es hipnótico y lleno de texturas, y recuerda también a referentes confesos como Joni Mitchell o Robert Wyatt, artistas que no les temen a los rodeos ni piensan que todo es estribillo.

Silvia Pérez Cruz

11 de Noviembre
Aprendiza de la canción siguiendo a un padre intérprete de habaneras de bar en bar, la voz etérea de Silvia Pérez Cruz ha cruzado fronteras en Europa y despertado suspiros del público entendido con su deslumbrante primer disco como solista, producido por Raúl Fernández (Refree), que también estuvo a cargo de su único trabajo junto al cuarteto femenino Las Migas. Catálogo virtual de todos los estilos e idiomas posibles del folk mediterráneo, 11 de Noviembre remite a la fecha del nacimiento de su progenitor, que inició a esta nacida en Girona en un mundo que desde hace tiempo maneja con una pasmosa naturalidad, cantando en castellano, gallego, portugués o catalán, tanto un fado minimalista como cualquier delicioso derivado del flamenco.

Spoek Mathambo

Father Creeper
Cuando Mathambo asegura que lo suyo es post hip-hop, seguramente se refiere al hecho de que su música contiene multitudes, las de un tercer mundo decidido a canibalizar la música del primero, sin olvidar la propia. Nacido en las batallas callejeras del Soweto que la política sudafricana supo conseguir, un cuarto de siglo más tarde su frenético eclecticismo niega cualquier apartheid musical. Si para su debut se atrevió con una versión house de Joy Division, en este consagratorio segundo álbum se permite mezclar batería tradicional con la electrónica, entremezclar coros deudores del soul con sus versos rítmicos, y dejar escuchar aquí y allá los punteos de una guitarra que remite a otras tradiciones de la música sudafricana.

Lescop

Lescop
Con su álbum debut como Lescop, el francés Mathieu Peudopin revive el blanco y negro de la mejor new wave de los ’80, con un pie –aseguran sus evangelistas– en el París del primer Etienne Daho y el otro en el Manchester de Joy Division. El resultado es un trabajo que invita al baile y al mismo tiempo hipnotiza, editado por un sello con un nombre más que apropiado: Pop Noire. Es el refugio de Johnny Hostile y Jehnny Beth –más conocidos como John y Jehn– sus cómplices en el proyecto con el que el treintañero Peudopin se reinventó después de una década con el grupo Asyl. Primero con un EP editado en el 2011, y en octubre del año pasado con este Lescop, al que se recomienda asomarse empezando por el irresistible “La nuit américaine”.

Actress

R. I. P.
Como la música que un DJ comienza a hacer escuchar cuando la pista se ha vaciado y está empezando a clarear. Así es como muchos han elegido describir el paulatino desarrollo del elaborado tercer disco del londinense Darren Cunningham, un ex jugador de fútbol del West Brom que a causa de una lesión terminó convirtiéndose en una nueva estrella en la ruta pavimentada antes por artistas como Aphex Twin, Burial o Joy Orbison. Album doble en vinilo, con cuatro caras muy distintas y complementarias, cuando Cunningham explica R.I.P. menciona obras como La música de las esferas o El paraíso perdido, de Milton. Una fascinante crónica de ritmos crepusculares narrando un intrincado ascenso después de la caída hasta resucitar en la pista de baile.

Japandroids

Celebration Rock
La gran sorpresa rocker del año, al segundo disco de este dúo canadiense le alcanza con ocho canciones en poco más de media hora para detonar cualquier noche. “Si te dicen que bajes un cambio/ deciles a todos que se vayan al infierno”, cantan en “The House That Heaven Built”, un himno alcohólico –¡con oh-ohs y todo!– que podrían haber firmado tanto The Hold Steady como los Replacements, amén. Oriundos de Vancouver, el guitarrista Brian King y el baterista David Prouse logran por su cuenta un sonido que es la envidia de cualquier banda numerosa, con el que logran invocar el espíritu del mejor rock de bar dispuesto a plantarle la cara al mundo, encogiéndose de hombros y dedicándole su mejor golpe al mismo tiempo.

Thee Oh Sees

Putrifiers II
Alguna vez, hace unos quince años, Thee Oh Sees fue simplemente la excusa para que el guitarrista John Dwyer encarnase su lado más experimental. Pero con el correr del tiempo ha ido evolucionando hasta convertirse, primero en su grupo titular y, con la edición de este séptimo opus, en la banda más interesante del fascinante rock de garage de San Francisco. Con una promiscua fertilidad, los grupos de la escena editan simples, EP y discos sin parar, y por eso es que este único disco del 2012 de Dwyer alcanza a resumir con madurez las amplias intenciones de su psicodelia–noise de garage, permitiéndose acercarse al heavy en el tema que bautiza el álbum, pero también sonar deliciosamente mercuriales y sesentistas en la atesorable “Goodbye Baby”.

Jake Bugg

Jake Bugg
Aun no tiene veinte años, y ya desplazó a los Mumford & Sons del número 1 en Gran Bretaña a caballo del hit “Two Fingers”. Nuevo fenómeno de la música británica con un admirable álbum debut homónimo, es imposible no ceder a la tentación de compararlo con otros talentos que conocieron el éxito de jóvenes, como Roddy Frame o Alex Turner. Bugg ha confesado no haber tenido ningún interés en la música hasta que, a la tierna edad de 12 años, quedó hipnotizado al escuchar “Vincent”, de Don McLean, en el episodio de Los Simpson en que Lisa se interesa por la astronomía. Un tío le enseñó a tocar la guitarra, y a partir de ahí –explicó con admirable ingenuidad– todo fue imitar a Los Beatles para las notas altas y a Johnny Cash para las más bajas.

Para esta selección fueron tomadas en cuenta las listas de los diarios The New York Times, The Guardian y Libération, las revistas Mojo, Q, Uncut, Rolling Stone, Inrockuptibles, NME, Magnet, Paste, Spin y The Wire, y los sites especializados Pitchfork, Efe Eme y Metacritic, entre otros.

Página / 12 RADAR Domingo 20 de Enero de 2013. Por Martín Pérez.

Pecados consumados



CASTA DE ALCOHOLES.

Hijo de la mugre que deambula
por bares sin nombre,
destrona la copa de vino
que quema rencores
y sana visiones.
Tu guía gurú se ha ido
dejando contigo la casta de alcoholes.
Reventado los hígados
dispuestos al disfrute
de sueños bastardos
y metas acordes.
Cuánto darán por ti
cuando los juegos del mercado
te dicten el precio de valer por las demandas
y no por tus razones.
El niño se ha muerto a base de golpes,
y lo que ahora es un requecho
los huesos mandan la carne del tuerto.
Sinfín de amarguras que no puede medir el tiempo.
Ya lo ves,
sin alma ni entierro y encallado
en un destino negro que no cura distancias
por juicios eternos.
Brindando se sale del tedio
ahora que todo se detiene,
en el preciso momento en que tu conciencia
dejó de tener dueño.
Salud hermano a tu vida por saber quien eres,
que brindando por ti
se sabe lo que se quiere.


RECOVECOS DE SAN TELMO

Se había ido.
Lluvia calle al fondo sobre el angosto empedrado.
Guiños de San Telmo,
en algún recoveco han quedado los gemidos.
El cigarro aún humeante
y la pálida sombra de tu rostro
siguen aguardando por aquellos rincones.
Que grandezas guardamos dulce morocha
al amparo de tanta vorágine.
Vos lo dijiste:
"Olvidemos al mundo,
que mañana vendrá solito, y al pié".


Extraído de "Sietemares" (2001) NDD. Sin publicar. En tramitacion ISBN.

lunes, 21 de enero de 2013

Amor, satanismo y locura


A miles y miles de kilómetros de la gran meca Blackmetalera Escandinava se encuentra Necroboy, Argentino del Gran Buenos Aires y cultor del Black de la primera hora. Confeso fanático de Possessed cuestiona las actitudes de sus pares Nórdicos: "Tenés de todo, como en casi todos los ordenes de la vida. Hay quienes comulgan con el mal quemando iglesias, cagando a patadas a una anciana o tomándole la leche al gato. Depende el país. Acá en cambio tenés una iglesia que cubrió el secuestro de bebés, sin embargo la gente jamás cuestionó el papel de la iglesia en la dictadura ¿Eso es bueno o malo? Creo que la gente a veces apoya el mal sin darse cuenta, o mismo de puro hipócritas que son. Acá el mal no tiene escrúpulos. Usa traje y corbata y lo votan cada cuatro años".

Cuando se le pregunta por el nazismo que inundó el género en casi todas las bandas Europeas responde:
"Es lógico de razonar cuando los ves sobre un escenario. Toda esa parafernalia diabólica para tratar de demostrar quien es el mas malo. Son tipos que se terminaron comiendo el rollo del exorcista y no encontraron mejor herramienta que el nazismo como emblema del mal. Seguramente si te ponés una remera con una esvástica en el pecho vas a causar indignación en los que te cruces por el camino. Ellos de alguna manera buscan eso. Que las gente les tema."

Salvando las distancias, y a pesar de comulgar musicalmente con sus pares Nòrdicos, Necroboy describe la mala experiencia que le produjo ser parte de un grupo satanista: "Fue como estar en el momento y el lugar equivocado. Nunca me hubiese imaginado estar abriendo un ataúd para sacar los huesos. Era una locura y lo sabía, pero toda la gente que estaba a mi lado creía hacer lo correcto. La primera vez tuve tantos deseos de vomitar que no pude contenerme. Como los demás estaban tan ocupados con sus cosas no tuve mas remedio que largarlo todo atrás de la lápida mas cercana."


"Éramos un grupo de doce personas, algunas mayores, cuarenta o cincuenta años, otras no tanto, pero la mayoría no tenía nada que ver con el Black Metal y todo eso. Una cosa fue trayendo a la otra. Lo que comenzó con charlas referidas a Alister Crowley o Zandor La Vey terminó en una desagradable experiencia."
En sus comentarios no hace mención sobre los comienzos de su aventura. Tampoco da nombres ni lugares precisos. "No hace falta" Aclara.

Había muy pocos del palo metalero. No tenían nada que ver. A mí me llevó el mar, me fue tirando mas y mas adentro. El nivel de profundidad te lo iba dando las caras nuevas que se acercaban al grupo. Gente pálida sin una sola gota de sol en la piel. Algunos eran tan reservados que ni siquiera sabíamos sus nombres. El colmo fue en una noche de lluvia. Había tanto barro que era casi imposible caminar. Uno del grupo nos había percatado del sereno que estaba dando vueltas con su linterna. Cuando llegamos al lugar de los NN el barro nos superaba el tobillo. ¿Cómo explicarlo? Sentí una picazón en todo el cuerpo. La mayoría se zambullía en el fango y removían cascotes y tierra compacta. Los mas fanáticos enterraban la cara por unos segundos y al rato se ponían a gritar como locos. Había zonas en donde se enterraba gente sin cajones. En ciertas ocasiones era común toparse con un brazo o una pierna que se deshacían de un tirón. Todo iba a parar a una bolsa con fines rituales. El olor era terrible. A pesar de profanar jamás participé de dichos ritos. Sabía que con esa gente no se jodía. Estaban enfermos de la cabeza y doy gracias a dios de poder contarlo cuerdo."

"No estuve en la movida por un deseo propio. Estaba metido con la hija de un practicante. Ella admiraba a su padre y  como tal yo no podía ser menos. Cuando nos citamos una tarde a tomar unas cervezas me contó todo. Me gustó tanto que salimos cerca de un año, a pesar de todos sus delirios a cuestas. Pero yo tenía los míos, así que no podía ser tan exigente en la relación. Una noche me preguntó que pensaba del incesto. Automáticamente sabía lo que vendría detrás de mi respuesta. Desde muy pequeña mantuvo relaciones con su padre. Cuando le dije que me parecía repugnante ella sonrió con sorna. No la juzgo. El mundo la deposito en medio de ese entorno demencial. Por eso sostengo que la filosofía de la música es una cosa y otra completamente diferente son las convicciones desviadas. Su creencia se centraba en todo lo que le iba dictando el padre. Era su verdad contra la mía. Yo tenía una pose de remeras y música por una cuestión contestataria. Ella en cambio tomaba la cultura necrofílica como algo natural. Aquella noche de lluvia en el cementerio fue la última vez que la vi. Tenía la cara llena de barro, los ojos grandes y perdidos, como extasiada. En aquel preciso momento decidí dar un paso al costado."


Sobre ese oscuro período hizo hincapié en un antes y un después: "Sobre todo en el antes, en el preciso instante que antecede lo que nunca imaginaste. Olor, gusto, tacto. Te cambia hasta la manera de respirar. No vas a ser el mismo nunca mas. ¿Porque? Por haber jodido con las profanaciones. Se te apolilla la conciencia. Es como un juego de rol en el que el personaje tuyo es el equivocado. El después es esta cosa que soy, tratando de exorcizarme adelante tuyo, por ejemplo. Es una forma de sacarme los fantasmas de la cabeza. Contar hasta los mínimos detalles que viví para aniquilar todo vestigio de sugestión. El hombre crea imágenes para canonizarlas y  creer ciegamente en ellas. Imaginate que hubiera pasado si en vez de irme terminaba por abrir un templo satanista. Seguramente te contaría las cosas desde otra óptica y  lo haría convencido. Esa era una de las grandes cualidades de La Vey. En un libro te decía una cosa para refutarla después en una entrevista. Era mas una cuestión de actitud frente a la sociedad que un culto serio."

Al escucharlo se puede palpar la franqueza de sus palabras. Según él hay historias que todavía sobrevuelan en su cabeza esperando salir: "No es que tenga culpa o arrepentimiento alguno, en definitiva no asesine a nadie, solo es que no hice lo correcto. Allí radica la inoperancia y la estupidez de uno, eso es lo que vengo masticando todos los días desde que me levanto hasta que me acuesto. He cometido actos idiotas por un simple enredo de polleras. A mí en particular no me llevó Possesssed a abrir un cajón, pero fue la punta para conocer gente. Ya lo dije, el mar traga todo lo que esta a su alcance y yo fui arrastrado de cuajo sin darme cuenta."

Tira una palabra tras otra. Gesticula, mueve las manos. Suda a raudales mientras fuma un cigarro atrás de otro. Abre la quinta cerveza. "Es lo único que me mantiene cuerdo" Ironiza. Y  parece ser verdad, mas allá de su dentadura gris curtida por el tabaco y esa piel especial que denota demasiados excesos en un lapso corto. Sus treinta y ocho años parecen ser cuarenta y cinco, posiblemente porque a veces se juegan fichas en el lugar equivocado. "Si todos hiciéramos lo correcto este mundo sería perfecto. Creo que las consecuencias de tantos errores han llevado al hombre a actuar disparatadamente. Yo lo hice y acá me ves, tratando de encontrar algo que me reconforte después de todo lo que me toco vivir."

Lo veo perderse entre la polvareda espesa de un descampado, botella en mano. Ojalá pueda rehacer su vida. Y que dios lo ayude.

Capitulo 2 titulado "De acá"  del libro "Black Metal: Con el diablo en el cuerpo" de Néstor R. Del Duca 2003. Krocoop Ediciones.




miércoles, 16 de enero de 2013

No nos gusta su sonido



Mientras nacía el año 1962, una desconocida banda musical, dos guitarras, un bajo, una batería, grabó en Londres su primer disco.
Los muchachos regresaron a Liverpool y se sentaron a esperar. Contaban las horas, contaban los días. Cuando ya no les quedaban uñas para comer, un día como hoy recibieron la respuesta. La Decca Recording Company les decía francamente: "No nos gusta su sonido". Y sentenciaba: "Las bandas de guitarristas están desapareciendo".
Los Beatles no se suicidaron.

Eduardo Galeano - No (Febrero 11)

Extraído de radiosaudade.org

Wonderful world

Recorrida por el 2012 en 22 tomas
























FUENTE: pillositio.com

martes, 15 de enero de 2013

Corazón salvaje


¿Qué estaba haciendo David Lynch hace veinticinco años? Rodaba Terciopelo azul. Y, de alguna manera, las dos décadas y media siguientes se iban a volver “lyncheanas”. Durante todo ese tiempo Twin Peaks, Carretera perdida, El camino de los sueños no han parado de tramar un doble imaginario de nuestro mundo. El vocabulario visual del maestro se ha impuesto en todas partes, hasta convertirse en la piedra filosofal del cine contemporáneo. Pero de manera extraña, al expandirse, su obra se ralentizó: sólo dos largometrajes en diez años; ninguno desde hace cinco. Mientras que el nombre “Lynch” se volvió sinónimo de “cine”, Lynch trabajó en todo excepto en rodajes. En estos últimos meses sacó un disco (con temas que compuso y que canta), publicó un libro (con sus pinturas y sus dibujos) e inauguró un club parisino. Es en este muy lindo lugar, llamado “El Silencio” (como el club donde las dos heroínas de El camino de los sueños se fusionaban hasta las lágrimas al escuchar una versión latina de Crying, de Roy Orbison), que David Lynch compartió sus novedades con nosotros.
Hace poco publicaste un libro que reúne tus obras plásticas, pinturas y dibujos. ¿Lo considerás tan importante como una de tus películas?
David Lynch: Sí, obviamente. De hecho, en primera instancia, quería ser pintor. Hacer películas se presentó, en un momento, como una evidencia, pero siempre tuve ganas de pintar. Entonces, seguí pintando cuadros. Me encanta pintar. Cuando tengo tiempo, pinto. Obviamente, una película representa un emprendimiento mucho más pesado: toma más tiempo, hay más personas involucradas, requiere un involucramiento total. De la preparación hasta la realización, no se puede hacer otras cosas, o pensar en otras cosas. La película ocupa el espíritu todo el tiempo. Recién durante el montaje empiezo a relajarme. Puedo empezar a pensar en algo diferente. La pintura me acapara menos.
¿Pintás todos los días?
Lo intento… Hago acuarelas que requieren por lo menos una semana de trabajo. Este verano, pinté afuera y logré terminar solamente un lienzo. ¡Un solo cuadro en todo el verano, a pesar de haber trabajado todos los días en eso!


¿Es cierto que filmás todos los días con una pequeña cámara DV?
Para nada. Filmo sólo cuando tengo proyectos, que pueden ser muy variados, como recientemente un cortometraje para American Express sobre un recital en Los Ángeles de Duran Duran.
En estos últimos diez años, sólo rodaste dos largometrajes: El camino de los sueños e Imperio. ¿No extrañás un poco el cine?
Sí, lo extraño. Pero no tengo ninguna idea de película desde Imperio. Además, siento cambios enormes en la industria del cine. No sé todavía qué pasó exactamente. Pero creo que un cierto modelo, junto con la idea de la sala como lugar donde la gente ve películas, hace que la industria tal como la conocemos esté seriamente amenazada.
¿A qué atribuís esta amenaza contra las salas de cine?
En primer lugar, Internet cambió el paisaje, de la misma manera que recompuso la industria de la música. Hoy, todo el mundo produce imágenes que se mueven, es tan simple como sacar fotos. Todo el mundo puede difundirlas muy fácilmente. Ya no tiene nada especial. Todo el mundo emite imágenes y puede verlas en cualquier lugar, en cualquier pantalla. Pero en mi opinión, mirar películas en un iPad modifica bastante la percepción. El poder del cine se debilita, las imágenes se imprimen menos profundamente. Cuesta más entrar en el mundo que una película inventa si no nos encontramos en un ambiente oscuro, aislados del mundo. Cuando miramos una película en la pantalla de una computadora, la película está reducida a un rectangulito de todos los días, que la vida cotidiana puede sepultar en cualquier momento.
¿La desaparición del cine en salas, entonces, para vos es inminente?
No, inminente no. La llegada del 3D retrasa este proceso. Pero admito que no me interesa mucho, no miré ninguna película reciente en 3D. Por el momento, las posibilidades que ofrece el 3D no me provocaron ninguna idea.
¿Pensaste en dejar el cine?
No, en absoluto. Sé que el rumor circuló, pero era falso. Simplemente dije que ya no rodaría en fílmico. Aunque el celuloide muera, el cine no lo hará.
¿Por qué pensás que rodar en fílmico ya no tiene sentido?
Es una tecnología pasada de moda… todo el equipamiento que requiere la película es tan antiguo, tan pesado. Cargar la película, sólo poder rodar diez minutos, mandar las películas al laboratorio, no poder ver en seguida lo que se grabó: ya no tiene ningún sentido. El digital suprimió todas esas obligaciones. Sin siquiera hablar del deterioro del soporte: rápidamente, la imagen se vuelve oscura, aparecen rayas… prefiero, por ejemplo, que la gente mire Cabeza borradora en DVD que en una copia de la película. La imagen es más pura, está menos alterada, nada separa al público de la imagen.
¿Podrías imaginarte El hombre elefante en digital?
Sí, por supuesto. Hoy, gracias a la tecnología, todas las texturas de imagen son posibles. Creo que el blanco y negro de la luz de El hombre elefante es completamente realizable con una cámara digital.
¿Qué películas o directores de cine te impresionaron recientemente?
(Largo silencio) Miro pocas películas nuevas. Hace poco vi El árbol de la vida, de Terence Malick, y Medianoche en París, de Woody Allen, pero debo admitir que ninguna de las dos me emocionó mucho.



¿Mirás muchas películas antiguas?
De vez en cuando. Ayer fui a ver en un cine parisino el Viaje a la luna, de Georges Méliès, en su copia restaurada. Me encantó. Conocía, como todo el mundo, el plano del cohete entrando en el ojo de la luna, pero nunca había visto la película entera. Increíble: es del 1902 y da la impresión de que el arte del cine ya había alcanzado su perfección.
¿Cuáles son tus primeros recuerdos de la música?
Me acuerdo de haber escuchado mucho la radio cuando era chico, pero nunca nada me emocionó realmente hasta Elvis Presley, en el ‘56 o ‘57. Es con Elvis que la música se convirtió, desde entonces, en algo importante para mí.

¿Tocabas de chico?
Toqué la trompeta. No sé por qué, ya que me encantaba el rock’n’roll, y la trompeta no es un instrumento muy rockero. Pero aprendí a tocar la trompeta, y toqué este instrumento hasta entrar al secundario. Había que tocar en una orquesta en el colegio; nos pedían que animáramos los partidos de futbol, y eso no me interesaba en lo más mínimo.
¿Cuándo empezaste a tocar la guitarra?
Empecé con la guitarra para hacer efectos sonoros, no tenía el plan de tocar en serio, sólo me gustaba el sonido. Lo hacía de una manera extraña, y como la guitarra es un instrumento, los sonidos que producía eran, al final, música. Seguí experimentando. Pero fue Angelo Badalamenti, un tipo genial, como un hermano para mí, quien me inició realmente en la música.
¿Cómo surgió el proyecto de Crazy Clown Time?
En 1997, creé mi estudio de grabación. Con Big Dean Hurley, el ingeniero, hacemos jams, y la música empezó a salir de esa forma. Al principio, no tenía ningún proyecto de disco. Tengo a un agente para la música y me presentó a unos músicos, con quienes a veces trabajo. Primero grabamos el tema “Good Day Today”. Pasaron la canción en la radio, en California, y el sello Sunday Best la escuchó y ofreció sacarlo el año pasado con I Know. Después preguntaron si teníamos mas temas. Y teníamos. Así se hizo el disco.
Hace un par de años, trabajaste con Roy Orbison. ¿Qué recuerdos te quedaron de esa experiencia?
Roy Orbison es un ser humano de oro puro. Un hombre humilde, con el que es fácil conectar. Era muy tierno. Frágil no, pero tierno. Había entendido el lado tierno de la vida. Nadie lo reemplazó verdaderamente. Roy Orbison hacía rock’n’roll, pero con algo más. Era rock’n’roll sinfónico, con algo italiano.
Si pudieras viajar en el tempo, ¿a dónde te gustaría ir?
Me gustaría volver a 1953, 1954. Me subiría a un Studebaker Starliner Coupe, y bajaría hacia el sur para vagar con Sam Philips, esperando el nacimiento del rock’n’roll.
¿Por qué decidiste no hacer giras para presentar el disco?
La respuesta es una palabra de cinco letras: miedo. Eso es lo que me detiene. La incompetencia y el miedo. Por supuesto, sería un desafío tocar en vivo. Quién sabe… Lo que respeto de los grandes músicos es que son capaces de subirse al escenario noche tras noche, y estar a la altura, ser precisos. Eso es tener un talento verdadero, que no estoy seguro de poseer.
¿Seguís practicando meditación?
Si, todos los días, una hora, dos veces por día.
¿Siempre te procura lo que buscás?
Sí, todo eso y ¡mucho mas! (risas). Me permite llegar a algo que tiene que ver con el ser. O con la conciencia, la inteligencia, la disponibilidad, la felicidad también. Todo eso existe en una forma a la vez muy pura y muy potente, y la meditación permite acceder a eso. El mundo parece ser mejor, la gente también, uno se siente más feliz y más apto para hacer lo que hacemos… La creatividad también se desarrolla.
Para alcanzar un estado similar, ¿nunca contemplaste la posibilidad de psicoanalizarte?
El psicoanálisis es, en mi opinión, una gran broma. Por supuesto es bueno encontrar un interlocutor con quien podamos hablar, sacar a la superficie cosas que nos preocupan. Pero bueno… imagínense un árbol. Ese árbol tiene hojas, de las cuales unas están empezando a cambiar de color, quizás comienzan a caerse. El árbol no tiene buena pinta. Podemos imaginar a un jardinero que intenta cuidar a cada hoja para que vuelva a florecer. Quizás tratando cada una de las hojas con un cuidado particular, podemos imaginar que algunas regresan a la vida. Pero mientras se cuidan a esas, otras se deterioran. El proceso no tiene fin. Eso es el psicoanálisis. Otro jardinero, más experimentado, trataría el problema desde su origen, y regaría sus raíces. El árbol estará entonces regenerado y todas la hojas podrían volver a florecer juntas. Esto es la meditación transcendental. Toca el punto más profundo.

Sería un desafío tocar en vivo. Quién sabe… Lo que respeto de los grandes músicos es que son capaces de subirse al escenario noche tras noche, y estar a la altura, ser precisos. Eso es tener un talento verdadero, que no estoy seguro de poseer.
Cuando pensás en tu obra cinematográfica, ¿qué es lo que te pone más orgulloso?
Me gusta decir que mis películas son como mis hijos, y que no hay manera de elegir cuál es mi favorito. Sin embargo, hay uno que me preocupa mucho: Dune. ¡Es el que más me atormenta!
¿Tal vez porque es más hijo del productor Dino de Laurentiis que tuyo?
Sí, así es. No tenía el final cut, y la película no corresponde a lo que quería hacer. Fue una gran lección. Lo peor es que yo estaba convencido desde el principio que esta superproducción me iba a dejar un gusto amargo, pero quise comprobarlo y efectivamente así fue. Entendí que a partir de entonces sólo aceptaría proyectos donde tendría el control de todo, nunca más me iba a dejar tratar como una marioneta.
¿Cuándo crees que encontrarás una idea para una nueva película?
No sé. Recibo muchas propuestas de mi entorno, un poco como cuando uno sale de un divorcio y sus mejores amigos quieren llevarlo a visitar a todas las solteras que conocen. “Ya vas a ver, ésta es perfecta para vos…”. Pero no pasa nada, no hay chispa, no hay encuentro. Mejor saber esperar la buena ocasión que forzarse. Forzarlo sólo traería una nueva desilusión.

Por Stéphane Deschamps
Fuente: Inrockuptibles
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miércoles, 9 de enero de 2013

Yo apoyo a las tropas



Por Michael Moore
Yo no apoyo a las tropas, Norteamérica, y tú tampoco. Estoy cansado del jueguito al que estamos sometiendo a los valientes ciudadanos de nuestras fuerzas armadas. Y adivinen qué: muchos de estos soldados y marinos y aviadores ven perfectamente la mentira contenida en las palabras “Yo apoyo a las tropas”, dichas por norteamericanos con una sinceridad tremendamente falsa; falsa porque nuestras acciones no se condicen con nuestras palabras. Estos jóvenes hombres y mujeres se enrolan y arriesgan sus vidas para protegernos, y esto es lo que consiguen a cambio:
1Son enviados a guerras que no tienen NADA que ver con defender Norteamérica o salvar nuestras vidas. Son utilizados como peones para que el complejo militar-industrial pueda ganar miles de millones de dólares y los ricos de acá puedan expandir sus imperios. ¿“Apoyar a las tropas” significa que se supone que tengo que callarme la boca, no hacer preguntas, no hacer nada para detener esta locura, y quedarme sentado viendo a miles de ellos morir? Bueno, he hecho mucho para tratar de terminar con esto. Pero la única manera en la que uno puede decir honestamente que apoya a las tropas es trabajar día y noche para sacarlos de esos agujeros del infierno a los que los enviaron. ¿Y qué he hecho yo esta semana para traer a las tropas de vuelta a casa? Nada. De modo que si digo “yo apoyo a las tropas”, no me crean; claramente no apoyo a las tropas porque hoy tengo cosas más importantes que hacer, como devolver un iPhone que no funciona y llevar mi auto para una afinación y balanceo.
2Mientras las tropas que decimos “apoyar” están sirviendo a su país, los banqueros que dicen que “apoyan” a las tropas ejecutan las hipotecas que pesan sobre las casas de estos soldados y desalojan a sus familias... ¡mientras ellos están en el exterior! ¿Acaso fui a pararme delante del agente policial en el momento en que intentaba echar a una familia de su casa? No. Ahí está la prueba de que “no apoyo a las tropas”, porque si lo hiciera, organizaría sentadas masivas para bloquear las puertas de estos hogares. En su lugar, esta noche voy a estar cenando un róbalo chileno.
3 ¿Cuántos de ustedes, de los que dicen que “apoyan a las tropas”, han visitado un hospital de veteranos para llevarles alguna ayuda y alivio a los enfermos y los heridos? Yo no lo hice. ¿Cuántos de ustedes tienen la menor idea de lo que significa lidiar con los veteranos? Yo no lo sé. Por lo tanto, podrían decir que “yo no apoyo a las tropas”, y que ustedes tampoco.
4 ¿Quiénes de ustedes, entusiastas “que apoyan a las tropas”, puede decirme el número aproximado de mujeres en el servicio que han sido violadas entre los militares? La respuesta es que se estima que, por año, aproximadamente 19 mil soldados (en su mayoría mujeres) son víctimas de asalto sexual o violación a manos de compañeros de las mismas tropas. ¿Qué hemos hecho ustedes o yo para llevar a estos criminales a la Justicia? ¿Cómo es eso que se dice? ¿Ojos que no ven, corazón que no siente? Estas mujeres sufrieron y yo no hice nada. Así que no permitan que me salga con la mía diciéndoles que “yo apoyo a la tropas”, porque, lamentablemente, no lo hago. Y ustedes tampoco.
5 ¿Han ayudado el día de hoy a un veterano sin hogar? ¿Y qué tal ayer? ¿La semana pasada? ¿El año pasado? ¿Alguna vez? ¡Pero si yo creía que ustedes “apoyaban a las tropas”! El número de veteranos sin hogar es apabullante: cada noche, 60 mil veteranos duermen en las calles del país que orgullosamente “apoya a las tropas”. Es una desgracia y una vergüenza, ¿no? Y deja expuestos a todos esos “partidarios de las tropas” que siempre votan en contra de los programas sociales que podrían ayudar a estos veteranos. Esta noche hay al menos 12.700 veteranos de Irak y Afganistán sin hogar, durmiendo en la calle. Yo nunca le di una mano a ninguno de los muchos veteranos que he visto durmiendo en la calle. No soporto mirarlos, y los paso de largo lo más rápido que puedo. A eso no se lo llama “apoyar a las tropas”, cosa que, supongo, yo no hago, y ustedes tampoco.
6 Y ya saben: lo más hermoso de todo este “apoyo” que ustedes y yo les hemos estado dando a las tropas es que todo este amor y apoyo les llega tan profundamente que un número sin precedentes de ellos se suicidan semana a semana. De hecho, actualmente son más los soldados que se matan a sí mismos que los que mueren en combate (323 suicidios en 2012 hasta noviembre contra unas 210 bajas en combate). Sí, en el ejército norteamericano es más probable que mueras por tu propia mano que a manos de Al Qaida o los talibán. Y unos dieciocho veteranos se matan a sí mismos cada día, o son uno de cada cinco suicidios de todo tipo en Norteamérica; aunque nadie lo sabe bien en realidad porque no nos tomamos la molestia de llevar la cuenta. ¡A eso llamo yo “apoyo”! ¡Estos soldados están de verdad sintiendo nuestro amor, gente! Déjenme escucharlos decirlo una vez más: “¡Yo apoyo a las tropas!”. ¡Más alto! “¡YO APOYO A LAS TROPAS!” Ahí va, así está mejor. Estoy seguro de que nos escucharon. No se olviden de izar nuestra bandera, usar su escarapela pin, y nunca jamás dejar que un miembro del servicio pase a su lado sin decirle: “¡Muchas gracias por tu servicio!”. Estoy seguro de que eso es todo lo que necesitan para no meterse una bala en la cabeza. Hagan su mayor esfuerzo para seguir “apoyando” a las tropas porque, Dios lo sabe, yo ya no puedo seguir haciéndolo.
Yo no “apoyo a las tropas”, ni ninguno de esos otros clichés vacíos e hipócritas que salen de las bocas de los republicanos y de los demócratas asustados. Esto es lo que yo sí apoyo: apoyo que regresen a casa. Apoyo que se los trate bien. Apoyo la paz, y le pido a cualquier persona que esté leyendo esto y que haya estado pensando en unirse a las tropas, que por favor lo reconsidere. Nuestro Departamento de Guerra ha hecho muy poco por mostrarles que no va a poner insensatamente en riesgo sus jóvenes vidas por una causa que no tiene nada que ver con aquello por lo que se enrolaron. Ellos no los van a ayudar una vez que los hayan usado y escupido de vuelta en la sociedad. Si eres una mujer, no te van a proteger ni van a protegerte de que seas utilizada para matar a civiles en otros países que nunca hicieron nada para lastimarlos. Actualmente estamos involucrados en –por lo menos– media docena de acciones militares en todo el mundo. No se conviertan en la próxima estadística para que la General Electric pueda anunciar otra ganancia record sobre la que no paga impuestos, impuestos que deberían pagar la pierna artificial que te hicieron esperar por meses.
Y los apoyo a ustedes, e intentaré hacer más para estar ahí cuando me necesiten. Y la mejor manera en la que ustedes pueden apoyarme a mí –y los ideales en los que nuestro país dice creer– es salirse del ejército tan pronto como puedan y nunca mirar atrás.
Y por favor: la próxima vez que alguien que “apoya a las tropas” les diga, con esa mirada de preocupación en la cara, “gracias por sus servicios”, tienen mi permiso para partirles la cara (de manera figurativa, por supuesto).
(Hay algo que sí he hecho para apoyar a las tropas, más allá de ayudar a liderar el movimiento para detener estas guerras insensatas. En la sala de cine que administro en Michigan, me convertí en la primera persona del pueblo en instituir un plan de acción afirmativo para emplear a los veteranos de Irak y Afganistán que regresan a casa. Estoy trabajando para conseguir que más comercios en la ciudad se unan a mí en este esfuerzo por encontrarles trabajo a estos soldados. Y también dejo entrar gratis a las películas a todos los miembros del servicio, todos los días.)